|
la pejeida, rapsodia XVII: sacrificio entre hermanos Javier Arturo Haro Oteo
|
Javier Arturo Haro Oteo es militante del PRD y estudiante de la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Aguascalientes |
|
Canta a la inmortalidad con tu dulce y sabia voz, oh, Clío, lo que ocurrió cuando las disputas entre los grandes generales del ejército tricolor decidían quién de ellos habría de enfrentar en el último combate al Peje Andrés Manuel; canta, oh, gran musa, cuáles fueron los motivos que motivaron la renuncia a presentar batalla por parte del Motiélida Arturo de faz de roedor, quien en un arranque de espíritu, quizá motivado por la prudencia que infunde Atenea, decidió guardar sus armas cuando éstas se encontraban prestas a enviar al tártaro al Madrázida Roberto, el de garras de roedor, o morir en el intento.
Pues siendo hermanos ambos nacidos de un tronco común, durante el himeneo entre el innombrable y la indeseable diosa de la avaricia, resultó que Roberto más tiempo pasó con su padre, Arturo más tiempo en la soledad, ambos aprendieron el oficio que les era propio a los de su raza — tomar indebidamente el dinero de las zonas en las que mandaban —, sin embargo, más hábil era Roberto, quien a pesar de haber contado con un amplio recelo, los que le atacaban solían carecer de argumentos sólidos, no así Arturo, pues sus detractores consiguieron demostrar cuanta ofensa a los dioses había proferido, y ahora los miembros del ejército tricolor pedían se sacrificara al terrible Titán Cronos.
Arturo accedió, a fin de que su sacrificio redituara en un puesto en el Ágora y, siguiendo los usos del ejército tricolor, una fastuosa fiesta fue el marco para el sacrificio, un abrazo entre ambos hermanos selló el destino, y la complacencia del Innombrable solo era perceptible, mientras el cruel Titán no aceptó la ofrenda.
el cinismo como forma de redención
La noticia de la renuncia de Montiel a competir por la candidatura del PRI a la presidencia tomó a una gran mayoría por sorpresa, me uno a esa mayoría, pues aunque era lógico después de los escándalos en que se ha visto inmiscuido, no creo que le quedara más que huir por la puerta falsa precipitándose a una senaduría o algún otro cargo que le ofertaran al “sumarse a la unidad” — parte de los usos y costumbres priístas —; considero que en ese afán “auto redentor” del priísmo, Roberto Madrazo debería también renunciar, toda vez que los escándalos en los que se ha visto inmiscuido desde hace 10 años no son menos que los que le han salido a Montiel.
Roberto Madrazo y sus ligas — dicho esto con toda la mala intención de recordar a René Bejarano — con Carlos Cabal Peniche serían suficientes para pedir que, con un poco de vergüenza, Madrazo se retirara, pero, como dice la canción: ¿a qué le tiras cuando sueñas, mexicano?; el cinismo de Madrazo es tal, que aun y cuando todos sabemos que renegó de la figura de su padre cuando los tiempos lo requerían, a fin de que su carrera política no se estancara, de pronto salieron los comerciales de Fundación Madrazo, “dándonos” a conocer la figura de Carlos A. Madrazo; cuando creíamos que la cosa iba a parar ahí, el colmo del cinismo: aparece diciendo que ha heredado no sé cuántos valores de su padre; dicho de otra forma, se cuelga de la imagen que tanto tiempo rechazó, pues ahora sí la necesita.
Detalles de Madrazo sobran, la realidad es que es un tipo que siente al cinismo como su forma de redención, como gobernador — cuestionadísimo — de Tabasco, se enfrentó a Zedillo y terminó prestándose a la pantomima de la que resulto ungido Francisco Labastida Ochoa; como presidente del PRI, atacó ferozmente a Fox, pero terminó negociando con él, entre otras cosas, la reforma fiscal, dejándolo colgado en el último minuto y echando todas las culpas a Elba Esther Gordillo; negoció igualmente el desafuero de López Obrador y aquí sí el Señor de las Botas le regresó el cumplido, al haberse echado para atrás a última hora.
Ése es el hombre que pretende hoy, nuevamente, buscar la presidencia de la república; por ello cuando alguien me pregunta por qué he de votar por el PRD y yo me encuentro muy cansado como para hacer una amplia exposición de motivos, me concreto a decir: “por simple juicio de historia”. |
|
|
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●
|
|
|
menos compromisos y más planeación Marco Iván Vargas Cuéllar
|
Marco Iván Vargas Cuéllar es politólogo y candidato a Maestro en Administración y Políticas Públicas, actualmente es consultor sobre gestión, políticas y asuntos electorales
|
|
Ante la inminente llegada de las campañas proselitistas, entre los electores cabe hacerse la pregunta: ¿qué debemos exigir a nuestros candidatos y a nuestros gobiernos?
Dentro del proceso de la política pública, la etapa de la planeación forma parte del fundamento a partir del cual los programas y acciones que emprende un gobierno, se cargan de viabilidad política, técnica y financiera. Así los responsables de las políticas comprenden que los gobiernos pueden trabajar mejor si se tiene una idea claramente definida del futuro deseado y de la mejor forma para realizarlo.
Tradicionalmente los sistemas de planeación en México se han desarrollado más por obligación normativa que por visión estratégica; la obligación de cumplir un plazo máximo para presentar, con bombo y platillo, el documento orientador de la política de un gobierno, en realidad representa una debilidad inherente al sistema de planeación limitado por un marco legal obsoleto. No conformes con esta situación, algunos establecen la obligatoriedad de que este documento deba ser levantado desde los ejercicios de participación ciudadana que poca relación tienen con la redacción final del Plan de Desarrollo.
Así encontramos casos de gobiernos que se encuentran encerrados entre las restricciones presupuestales y los compromisos de gobierno, siendo estos últimos una serie de acciones proyectadas generalmente a corto y mediano plazo, con un alto grado de impacto social — lo que sea que esto signifique — pero que poco tienen que ver con un programa de gobierno orientado hacia el crecimiento y desarrollo de una demarcación. Dadas estas limitaciones, poco puede esperarse de un gobierno si además trata de administrar una burocracia preexistente que se esfuerza por prestar los servicios que tiene encomendados.
No es raro escuchar que dentro de una administración se cuenten con distintos planes de administración y gobierno, ejemplo de ello son los planes de desarrollo, planes de arranque, planes de 100 días, planes trimestrales, planes para cumplir compromisos de campaña, planes de contingencia, entre otros. Adicionalmente se debe mencionar que las contingencias o situaciones extraordinarias, rompen con todo el edificio de mondadientes con el que se construyó un sistema de planeación.
Sobre lo anterior dos ejemplos: un desastre (que puede o no ser natural) siempre requiere de la intervención gubernamental y por tanto, del ejercicio de recursos no presupuestados, luego entonces, la debacle y la inmovilidad financiera; otro ejemplo tiene que ver con los excedentes petroleros, después de algunas semanas de recibir la maravillosa noticia de que los gobiernos recibirán una cantidad de millones para ser ejercidos en obra de infraestructura, viene el momento en que los responsables de la política se preguntan ¿y qué vamos a hacer con ese dinero?, luego entonces, viene la devolución de recursos por no ajustar los proyectos a los requisitos para su ejercicio, o se destinan en obras “que se sacaron de la manga”, ora un puente aquí, ora uno acá.
Los tiempos electorales se avecinan, analizar a las propuestas de campaña en materia de políticas públicas en un ejercicio conveniente y sumamente útil para contar con criterios relativamente objetivos a la hora escoger entre opciones y votar por un proyecto de gobierno.
Es en este punto donde cabe la reflexión de este texto. Aunque sabemos que las campañas aún no comienzan de manera formal, ya han empezado a circular por medios verbales y escritos los compromisos de campaña que esbozan, en el mejor de los casos, algunos de los componentes del proyecto de gobierno de tal o cual candidato. Ante esta situación nos preguntamos: ¿cómo se integra el conjunto de compromisos de campaña a un proyecto de gobierno?, ¿bajo qué criterios se ha diagnosticado una problemática para la que se promete cierta acción de gobierno?, ¿qué semejanzas existen entre las plataformas electorales que presentan los partidos y los planes de desarrollo del partido en funciones?, ¿qué semejanzas hay entre el Plan de Desarrollo y los informes de gobierno?.
Estos cuestionamientos no están redactados con el fin superfluo de desprestigiar a los candidatos y sus compromisos, pero sí se pretende plantear una reflexión en torno a la visión crítica de las promesas de campaña. Bajo esta perspectiva prácticamente se pueden despedazar los documentos de divulgación tales como “50 compromisos para recuperar el orgullo nacional”, “El reto de México, lineamientos generales de política pública” (de Calderón Hinojosa, documento que nadie conoce), o cualquier panfleto que vaya a publicar el PRI como documento que anteceda a su plataforma electoral.
Se sugiere no prestar demasiada atención a los deslices de los candidatos que normalmente ocupan el grueso de tiempo en los espacios de difusión tales como los spots, entrevistas, debates, etc. La prensa también ha demostrado que estas escandalosas propuestas venden bien, toda vez que aseguran la nota diaria al reportero para que pregunte al alcalde de Santiago Ixcuintla, Nayarit, su opinión sobre el dilema si el presidente debe o no vivir en Los Pinos, si debe viajar en Flecha Amarilla y vender el avión presidencial TP-01 “Presidente Juárez”.
De nuevo, considere el lector el ejercicio de localizar los documentos que plasman EL PLAN, con todos los elementos básicos de planeación de segundo semestre de licenciatura, sus objetivos, estrategias y acciones. Exija al promotor de cualquier candidato que le muestre el tejido fino del proyecto pretendido. Imagine que votar es como comprar una casa; hay que ver por lo menos, la foto — o un dibujo — del edificio en pie, y preguntarse de qué materiales está construido.
En síntesis, una de las exigencias de los ciudadanos hacia sus candidatos y gobiernos debe ser la exigencia de un sistema de planeación de la política que determine las acciones a seguir, que anticipe las contingencias y proyecte el crecimiento. Si al final del ejercicio el lector se queda con la percepción de haber recibido recortes engrapados, sin una estructura o una lógica, entonces sería bueno reconsiderar el voto en otra dirección.
|
|
|
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●
|
|
|
la mujer, un blanco de interrogación Enrique Puente Gallangos |
Enrique Puente Gallangos es Maestro en Derecho Constitucional y estudia la Maestría en Psicoanálisis, es además catedrático de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y de la Universidad Regional del Sureste
|
|
Al iniciar este recorrido no planteamos como primer interrogante definir el título de nuestro tema y dimos el título “de la madre”, pero en realidad lo que diremos sobre este tema también le concierne a “la mujer”. Es decir, pretendiendo elaborar algún saber sobre la feminidad, nos topamos con la maternidad. En fin, intentaremos algún decir acerca de la maternidad y de la mujer, un decir que de antemano será no-todo. Pretendiendo re-conocer los avatares de la paternidad en la cultura occidental, intentando dar consistencia teórica a lo que se conoce como “declinación de la función paterna”, presente en la interacción social del siglo pasado y del presente; el turno ahora, toca al establecimiento de las transformaciones que podrían corresponderle a la feminidad en paralelo a la mentada declinación paterna; pensando en el lugar que ocupa la mujer en los diferentes discursos como el jurídico, científico, feminista, etc., a la vez constatar en éstos los efectos de ella.
El siglo XX puede considerarse con justicia el siglo de la mujer, pues no ha sido sino en él, y en especial en la segunda mitad, donde, la mujer, en compás con sus transformaciones en el contexto cultural y político, se ha tomado a sí misma como blanco de interrogación . De ello dan fe los estudios llamados “feministas” o “de la mujer”, las “teorías de género”, etc.; y en un sentido más general, lo que se conoce como “feminismo”.
El feminismo lejos está en su desarrollo de ser un movimiento equilibrado, y cuando leemos sus producciones escritas y sus debates, podemos ver que exceden la manera de denuncia contra el patriarcado social y la cultura de occidente, dicho movimiento representado en un imaginario social. Más allá de las diferencias que pueden suscitar sus escritos, reconozco la severidad intelectual con que están construidos, lo que les confiere pleno derecho al debate. Sumariamente, diremos que la historia del feminismo en tanto tal, se remonta de la segunda mitad del siglo antepasado hasta las primeras dos tres décadas del siglo pasado. Sus premisas se sostienen en una mejora de condiciones sociales de la mujer y fundamentalmente, el sufragio femenino. Posteriormente Simone de Beauvoir, en sus premisas, busca dar cuenta del interrogante fundamental: ¿quién es la mujer y dónde se encuentra? El fin era develar al máximo que las relaciones más íntimas estaban estructuradas por relaciones de poder, en las cuales la categoría de “hombre” se proponía como dominante.
Continuando con esta sumaria historia del feminismo, en los años sesenta, cuando las mujeres negras, latinas y judías, etc., se sintieron excluidas del movimiento anterior que pretendía dar una visión general al universo de la mujer — “ser madre”, por ejemplo, no resultaba lo mismo según lo fuese pobre, lesbiana o negra —, se plantea la necesidad de un nuevo concepto de conciencia feminista que esté “históricamente determinado, pero que al mismo tiempo se sostenga subjetiva y políticamente”. La propia categoría de “mujer” se complejiza en forma absoluta, al punto de desplazarse al concepto de “género”, el cual designa el paradigma actual de los discursos feministas. La noción de “género” como categoría analítica cuestiona y desliza el examen desde una noción de mujer universal, histórica, esencialista y biologista, hacia un análisis relacional que se contextúe histórica y culturalmente. Las mujeres que sostenían esta hipótesis iban tan lejos como se pudo. Las mujeres intelectuales podrían trasformar los discursos disciplinarios (científicos, filosóficos, sociales, etc.) construidos desde el inicio de la humanidad por hombres, implicando, según sus pretensiones una nueva historia. La historiadora estaunidense Joan Scott dice: “El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basado en las diferencias que se perciben entre los sexos; y es una manera primaria de significar las relaciones de poder”; esto es que el género se presenta como las formas de atribución a los individuos, de aquellas propiedades y funciones que aparecen, en el contexto del cambiante imaginario social, dependientes de la diferencia sexual; simplificando al extremo, el género es el saber sobre la diferencia sexual.
En cuanto a la maternidad, las teorías del patriarcado, han definido la maternidad como una “trampa amarga” para las mujeres que participa de una mistificación ideológica del proceso de producción, se trata de la apropiación masculina del trabajo reproductivo de la mujer por el hombre. Algunas autoras feministas-marxistas como Nancy Hartsock han visto en eso que les es “más propio” a las mujeres la especificidad de lo femenino ligado a las mujeres, lo que las ha llevado a quedar entrampadas en lo mismo que denuncian: la no-naturalidad de la función reproductiva de la mujer.
El feminismo de diferencia destaca la diferenciación biológica, social, psicológica, etc., entre hombres y mujeres, que en un aspecto negativo subsume a la mujer en la dominación masculina y, por el lado positivo, le otorga superioridad por el hecho exclusivo de su superioridad para la reproducción y crianza, reclamando, desde este plano político, prerrogativas específicas para la mujer.
En resumidas cuentas, dicho debate apunta a discernir si el punto de vista del género es adecuado o no para explicar las situaciones desventajosas de la mujer, y si, más radicalmente, el género no reproduce, a través de su concepción binaria (masculino / femenino) los imperativos a los cuales a los cuales ha estado sujeta la condición de mujer; es decir, existe una estrecha vinculación entre género y heterosexualidad y, por tanto, parecería que pretendiesen construir un concepto que vaya más allá de la polaridad hombre / mujer. Ese concepto es “lesbiana”. Teresa de Laurentis, en su artículo publicado en el número 16 de Feminist Studies en 1990, bajo el título “Exentric subjets: feminist theory and historical conciousness”, dice sobre este concepto “lesbiana”:
“El lesbianismo es el único concepto que conozco que va más allá de las categorías de sexo (mujer u hombre), porque el sujeto designado (lesbiana) no es una mujer, ni económica, ni política, ni ideológicamente hablando, el fin del feminismo sería entonces la desaparición de las mujeres. El lesbianismo no es una simple preferencia sexual personal o un sujeto social, sino un sujeto excéntrico, construido en un proceso de lucha y de interpretación, de reestructura del propio yo, en relación a la nueva comprensión de la comunidad, de la historia y de la cultura”. Y concluye: “Negarse a ser mujer no hace que uno se transforme en hombre, finalmente la lesbiana tiene que ser algo más, ni mujer, ni hombre”.
Sean cuales fuesen las variantes explicativas que respecto a la posición de la mujer en la historia ensayen las diferentes corrientes del feminismo, si en algún punto convergen, es en la crítica a la noción de “naturalidad” con que los diferentes discursos han abordado la cuestión de la feminidad; por lo cual considero que lo que implica esa naturalidad, asociándola a los discursos científicos, jurídicos y feministas, es un “deber ser” de carácter indiscutible. Parece ser que en lo que le ocurre a la mujer están menos concernidos el padre y el hombre; paradójicamente, contestaríamos que el discurso del feminismo va un paso atrás de las formas mismas de presentación actual de la feminidad, puesto que el feminismo sostiene al padre.
Concluiremos que intentar elaborar una categoría universal que suprima a la de “mujer” — como la de “lesbiana” — como lo dice De Laurentis, es intentar sustancializar lo imposible. Lo femenino es básicamente lo que no tiene patrón de medida, lo que escapa siempre a la idealidad con que se la recubra, sea la maternidad o cualquier “ismo” que la sustituya con matices de fundamento, porque el fundamentalismo es cosa de hombres, hay qué decirlo: los hombres somos “aristotélico-todistas”, nos place, como al estagirita, sustancializar y universalizar, todificar... seguramente para no confrontarnos con ese vacío que se irradia desde el enigma de la feminidad. |
|
|
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●
|
|
|
del abismo entre la esfera política y el pueblo Dorismilda Flores Márquez |
Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varios puestos a la vez |
|
Test: ¿tu político te hace caso?
1. Estás en Internet, chateando con un guapo ucraniano (o una guapa ucraniana), cuando alguien osa tocar el timbre de tu casa; te asomas y ves que es tu político. ¿A qué viene? a) A ver cómo estás y si necesitas algo. b) A pedirte que votes por él, se ha postulado para otro cargo. c) A invitarte a una excursión al Castillo de Chapultepec y la Basílica de Guadalupe. La idea es llevarte a algún mitin de su partido, pero cree que no lo sabes.
2. Después de zappear tres horas, encuentras un programa de televisión donde tu político está dando una entrevista. ¿De qué habla? a) De tus necesidades y la manera de resolverlas. b) De cuán maravilloso que es su gobierno o su partido. c) De las cuentas de Montiel.
3. Tu político pasa casualmente frente a una montaña de pacas de dinero. ¿Qué hace? a) Pregunta inocentemente si alguien olvidó el dinero ahí. b) Le brillan los ojitos, cual McPato, y toma todo el dinero con movimientos rápidos, lo guarda en el portafolio, las bolsas del saco y hasta en los calcetines, no le importa que lo vean los demás. c) Lanza su celular contra una ventana para romperla, cuando todos van a ver el vidrio roto, guarda todo el dinero con movimientos muy muy pero muy rápidos, se va con los de la ventana rota, recupera su celular y pregunta si alguien sabe qué pasó con el dinero.
Resultados
Si contestaste con: Mayoría de a: Tu político es lindo y a lo mejor también decente, proponlo para la presidencia. Mayoría de b: Tu político es francamente nefasto, aunque debemos reconocerle que, al menos, no esconde lo que hace. Mayoría de c: Tu político es una rata inmunda, ente indeseable, cosa horrible o equivalente, no le interesas en lo más mínimo, lo que quiere es acarrear agua a su molino que, dicho sea de paso, no es el tuyo.
El abismo
Se supone que la política es una actividad de todos, que los hombres instintivamente buscan la asociación política1, que nace del “entre-los-hombres” 2 y que es “el único medio para llevar a cabo la voluntad colectiva” 3. Se supone, además, que vivimos en democracia y que ésta conduce a la participación de todos para tomar decisiones colectivas, a través de representantes ciudadanos4.
Suena maravilloso, pero también lejano, ajeno, porque no es algo que veamos que ocurra. El común de los mortales vemos que hay políticos que vienen a buscarnos para que votemos por ellos, que repiten los mismos discursos de siempre, con las mismas promesas de siempre; y olvidan todo tres segundos antes de llegar al poder, luego, recuerdan que existimos en la siguiente campaña o cuando necesitan acarrear gente. Vemos campañas millonarias que dicen poco – cuando logran decir algo, que no es muy seguido –; espectaculares y spots de televisión con las caras de nuestros gobernantes, candidatos y ahora también pre-candidatos, mientras hay calles sin pavimento, personas sin empleo y familias sin comida. Vemos que todo el dinero usado en campañas y pre-campañas se va por un caño cuando al candidatito se le ocurre declinar a favor de un cuate o simplemente renunciar o dejar su hueso para ir en busca de uno más grande. Vemos gobernantes que nos hablan de un México maravilloso, perfecto, sin problemas; y la imagen que nos dan nada más no concuerda con lo que vemos de corrupción, impunidad, inseguridad, desempleo y demás. Vemos que se habla de las cosas horribles de Montiel, Madrazo, los panistas, López Obrador, Bejarano, el Niño Verde, Elba Esther y otros muchos muchísimos; que ellos se ocupan de sus propias broncas y se preocupan por sus propias familias; pero nadie se ocupa ni se preocupa de la familia Pérez, que no ha comido en tres días, o de Sarita que no tiene dinero para ir a la universidad, y cuando alguien se ocupa, es una organización no gubernamental o una fundación de alguna empresa. Vemos a los políticos en su mundo, en su esfera, discutiendo siempre lo mismo; y a nosotros, bonito pueblo, padeciendo siempre lo mismo.
Para no hacer esto más largo, vemos políticos no políticos, no democráticos, porque ni buscan que se haga la voluntad colectiva ni representan nuestros intereses, sino los de ellos. Vemos que se alejan cada vez más, que se van trepando en un pedestal a la vez que buscan empujar al de al lado para que caiga. Y los ciudadanos también nos alejamos, perdemos el interés en política, porque siempre es lo mismo, y no queremos votar, porque no vemos un candidato mejor, si acaso, uno menos peor.
Manuel Castells lo dice de mejor manera que yo, él habla de este alejamiento de la política en todo el mundo — ¿o acaso creíamos que era un mal sólo de México? — a medida que la gente “observa la incapacidad del Estado para resolver sus problemas y experimenta el instrumentalismo cínico de los políticos profesionales” 5.
De algún modo, ya no queremos a estos políticos que tienen cola que les pisen y que se reciclan enemil ocasiones en vez de dar oportunidad a nuevos valores. Es más, a veces hasta nos preguntamos si será posible que haya otro tipo de políticos. Cito a Guillermo Fadanelli:
“Tengo la impresión de que el único mirador desde donde podemos observar con relativa calma el futuro cercano de México es el pesimismo. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no sólo estamos lejos del mejor de los mundos posibles, sino que nos encontramos cerca de uno de los peores. No tengo ninguna duda de que el año siguiente seguiremos en las mismas. Si los políticos pudieran desaparecer de la noche a la mañana, entonces tendría una mínima esperanza; aunque no dudo que de inmediato serían sustituidos por otros hombres tan voraces como ellos” 6.
En fin, esto ha sido muy pesimista y poco propositivo. Pero, de verdad, esta vez no sé qué proponer… la anarquía no, definitivamente; salir a votar, acabar con el abstencionismo, sería muy bueno, pero vamos a llegar a las mismas figuras de siempre y tal vez la historia se repita por los siglos de los siglos… entonces, ¿qué hacemos? Si alguien sabe, escríbame por favor, prometo firmemente difundir sus propuestas en este maravilloso Cafecito.
Fuentes
1 Aristóteles. La política. Espasa-Calpe Mexicana. México, 1995. 2 Arednt, Hanna. ¿Qué es la política? Ediciones Paidós. España, 1997. 3 Castrejón Diez, Jaime. La política según los mexicanos. Editorial Océano. México, 1995. 4 Bobbio, Norberto. Liberalismo y democracia. Fondo de Cultura Econónimca. México, 1985. 5 Castells, Manuel. La era de la información. Siglo Veintiuno Editores. México, 1998. 6 Fadanelli, Guillermo. “Tsunami para todos”. En Nexos. México. Abril 2005, número 328. |
|
|
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●
|
|
|
ciudadanía educada y ejercicio de la ciudadanía Noé García Gómez
|
Noe García Gómez es Licenciado en Ciencias Políicas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; es Presidente del Servicio Estatal Electoral del PRD en Aguascalientes |
|
Utilizaré este artículo para lo siguiente; leí el artículo de Doris con interés y atención, estoy de acuerdo en gran parte de lo que dice, creo que el concepto de la política que trata de hilvanar se lo han o nos lo hemos ganado a pulso los políticos. Pero ahora yo haré de “abogado del diablo” y utilizaré el mismo método para la cuestión de los ciudadanos. Ojalá esto sea una discusión propositiva y un debate interesante para los lectores.
Test: ¿Eres un buen ciudadano?
1.- Vas en tu coche escuchando las canciones de moda en tu auto-estereo, cuando en un alto se te acerca un anciano, indígena, limpiaparabrisas, etcétera, y te pide unas monedas. ¿Qué haces? a) Le dices “¿qué le hace falta y en qué le puedo ayudar?”, además de que piensas en la injusticia económica y de mercado que priva en el país por causa de ese mal gobierno. b) Le das las monedas de menor cantidad que encuentras en tus bosillos para expiar tus culpas y arrancas tu carro pensando “qué dadivosa(o) soy”. c) Subes inmediatamente el vidrio y “ni los miras ni los oyes”, piensas que es gente floja a la que no le gusta trabajar y que, si esta así, es por que no aprovecha las oportunidades que hay en este país.
2.- Estás viendo la televisión y, por mera casualidad, se atasca el control en el noticiero y, por flojera de pararte a cambiarle, te lo chutas. En las noticias hablan de que la economía esta inestable, de que las guerras en oriente matan cada vez a mas niños, que subirán los precios de la canasta básica. ¿Qué piensas? a) En la ineptitud de tus gobernantes y tratas de ver la forma de organizarte con amigos y/o vecinos para enviar cartas o visitar a los que te gobiernan, y recriminarles: ¿qué es lo que están haciendo? b) Te da tristeza con las imágenes de los niños muertos, crees que se debe hacer algo por la economía, y piensas “qué mala onda será para los que se alimentan de esa canasta”, pero cuando termina el noticiero cambias de canal y sigues unas horas viendo videos de MTV, como si nada. c) Ves las imágenes una tras otra, oyes los comentarios sin inmutarte, y terminas hastiado de que pasen problemas que a ti no te incumben y optas mejor por sacrificar la comodidad del sillón y te levantas a cambiarle a la tele.
3.-Es época de campaña electoral, ves en la calle infinidad de anuncios de los candidatos, en la TV y la radio te bombardean de spots con frases cortas a las que no hallas ningún sentido, y concluyes que la campaña de los candidatos no te dice nada. ¿Qué haces? a) Investigas el historial de los candidatos, buscas y analizas su plataformas electoral y de gobierno (que por ley las registran en los órganos electorales) y comparas toda esa información para decidir tu voto o abstención, en su caso, pero lo haces conciente y con bases. b) Te da risa que, campaña tras campaña, los políticos dicen y prometen lo mismo, y el día de la votación sufragas por el candidato más guapo, el partido que esta de moda o simplemente no asistes a votar (y qué, si todos son lo mismo). c) Cada que empiezan los spots, le cambias a la radio o la TV y, si de casualidad te encuentras en una plática de política, te retiras o cambias rápidamente de tema; el día de la votación, ni por casualidad se te ocurre votar.
Resultados Si contestaste con: Mayoría de a: Eres un excelente ciudadano, el país necesita de gente como tú, ¡felicidades! Mayoría de b: Eres un mal ciudadano, pero se te reconoce que aún eres humano y tienes sentimientos. Mayoría de c: Creo que el concepto de ciudadano ni se puede aplicar en ti, francamente creo que eres el reflejo de que la humanidad está en decadencia.
a dónde vamos a llegar
Nuestra Constitución establece los derechos de los ciudadanos en su artículo 35 y dice:
· votar en las elecciones populares · poder ser votado para todo cargo de elección popular · asociarse libremente de forma pacífica para tomar parte de los asuntos políticos del país
Y en el artículo 36 de las obligaciones dice: votar en las elecciones populares en los términos que señale la ley.
Además, el COFIPE (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales) puntualiza los derechos y obligaciones del ciudadano en su artículo 5 que, entre otros, establece:
· constituir partidos políticos y agrupaciones políticas y afiliarse a ellos de forma individual y libre · participar como observador electoral
Y es obligación integrar las mesas directivas de casilla. En estos derechos y obligaciones confluyen una gran cantidad de formas de participar en la vida pública y política.
Ahora bien, John Stuart Mill decía que “para la democracia se requieren ciudadanos activos, ya que los gobernantes, independientemente de su ideología, preferirán a ciudadanos pasivos, ya que con mucho gusto los convertirían en un rebaño de ovejas dedicadas únicamente a comer pasto una al lado de la otra y a no lamentarse ni siquiera cuando el pasto escasea”[1].
Cuando se habla de democracia se habla a favor de ella. Se preocupan por su futuro y las virtudes que tiene. Pero pocos la practican y citando a José Antonio Crespo:
“… opuesto a lo que comúnmente se cree, la democracia no está diseñada para actores democráticos, sino exactamente lo contrario. La democracia tiene una arquitectura institucional sobre la base de que no va a lidiar con actores solidarios, honestos, altruistas, patrióticos. No, la democracia es un modelo político para no demócratas. Por eso la división de poderes, los límites constitucionales, vigilancia de los medios, la descentralización de la política, la fiscalización electoral, la rendición de cuentas” .
Y yo agregaría el voto de castigo del ciudadano a los malos políticos y las formas de participación ciudadana, prosigo con la cita: “En la democracia, todos vigilan a todos por que nadie confía en nadie.”[2] Esto quiere decir: no nos asustemos por lo malo de nuestros políticos, asustémonos de no ejercer los medios e instrumentos que la democracia tiene para que estos políticos nos rindan cuentas.
Las citas anteriores nos podrían dar un panorama personal e individual de nuestra actitud como ciudadanos, ¿qué hemos hecho nosotros para exigirle a nuestros gobernantes? ¿Estaremos cerca de ser ese rebaño de ovejas que no se inmuta ni siquiera cuando el pasto escasea? ¿Creemos que la democracia por si sola debe traer la solución de los problemas del país? ¿O somos flamantes ciudadanos ejerciendo los derechos que la democracia nos otorga y entendiendo por derechos no sólo el acto de votar, sino toda esa gama de participación política, participar en ONG’s, asociaciones civiles, agruparnos libremente, debatir y discutir la cosa pública, exigir a nuestros gobernantes, ya sea por medio de escritos, colecta de firmas, asistir a marchas y mítines, quejas en los medios de comunicación, etcétera?
Al igual que el artículo de Doris, soy un mucho pesimista. Pero en este caso sí hay que proponer, la gran mayoría de la población lo sabe y, si no, se los recuerdo: PARTICIPACIÓN, CONCIENCIA INDIVIDUAL Y COLECTIVA y CIUDADANÍA ACTIVA. Aquí yo no pido propuestas, sino de que se pongan en marcha las tres anteriores. ¡Háganlo por favor! Y prometo firmemente respetar sus derechos y apoyar en todas sus acciones que fomenten la democracia y mejoren la vida política de nuestro país.
fuentes
1 J. S. Mill, Cosideraciderations on Representative Government, University of Toronto Press, p 406 2 José Antonio Crespo, Física de la polarización, el universal 7 de octubre de 2004
|
|
|
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●
|
|
|
encuentro de poetas del mundo latino en Aguascalientes breve antología José Luis Justes Amador
|
José Luis Justes Amador es escritor y traductor |
|
Stefaan van den Bremt
América post-factum (1492-1992)
América es el silencio previo al grito del gaviero América es la mota en el ojo de Ptolomeo América es el Océano que confiesa ser finito
América es un mundo que perece al ser trazado en el mapa América es el continente que no se adhiere a la retina del descubridor América es el delirio del demiurgo
América es el huevo revuelto de Colón América es el crisol de memoria y deleite América es el escollo filosofal
América es el jardín de Adán blasfemando: Dios, ¿dónde te escondes? América es el árbol de la ciencia del espacio Tiempo América es el sacerdote en la piel del desollado
América es el conmutador inaugurando las cascadas del Niágara América es la llamarada en la caja de fusibles del planeta América son Quinientos Años de Soledad
América es la mosca de alas de oro que yo crío América es el sueño angustioso del azteca América es la redención por el hombre blanco de Ariel
América es lo que no fue América fue lo que no es América es será siempre mañana
América es lo Real Maravilloso América es el suplicio tautológico de Tántalo América est l’Amérique is America.
Stefaan van den Bremt (Bélgica, 1941) es considerado como el poeta político flamenco de los años setenta, época en que conjuga la poesía con la escritura de teatro y canciones. En un puñado de palabras (2002) reúne los poemas escritos desde 1968 hasta esa fecha. Posteriormente aparece su libro A. En México puede encontrarse Palmo de Tierra (El Tucán de Virginia, 2005). Ha sido traductor entre otros de Paz, Sabines y Ramón López Velarde.
Juan Manuel Roca
Los espejismos
Saliendo de un sueño me inclinaba ante un lago cristalino.
En mi sueño al agua interrogaba: —Espejismo, espejismo, ¿dónde encontrar la sabiduría?
Y la pedrada de niño sobre el agua borró mi rostro en el estanque.
Monólogo del mudo
Hormiguean las preguntas En la patria del silencio. Cada ademán es bandera de mi voz, espacio movedizo poblado de otros gestos. Una ración de luz alumbra mi brumoso silabario. Soy aquel que tiene sigilo en la garganta.
Días como agujas
Estoy tan solo, amor, que a mi cuarto sólo sube, peldaño tras peldaño, la vieja escalera que traquea.
Juan Manuel Roca (Colombia, 1949) es autor de los libros de poesía Luna de Ciegos, Ciudadano de la noche, La farmacia del Ángel y el más reciente Cantar de lejanía (FCE). Combina con su labor poética el ensayo (Museo de Encuentros) y la novela (Esa maldita costumbre de morir). En el 2004 fue galardonado en Colombia con el Premio Nacional de Poesía.
Luis García Montero
Habitaciones separadas
Está solo. Para seguir camino
Una vez dijo amor.
Dijo también mañana
Soledad, libertad,
De todo se hace cargo, de nada se convence.
No quiere renunciar. Para seguir camino
Sabe que le resulta necesario Tiempo de habitaciones separadas.
Luis García Montero (España, 1958) es el principal exponente de la poesía de la experiencia española. Su obra está recopilada en Poemas (2004). Ha ganado los premios más importantes de España como Adonais, Loewe y el Premio Nacional de Poesía. A su obra como poeta se une la de crítico con ediciones de García Lorca, Alberti, Rosales y Barral. Entre sus ensayos destaca el escrito en colaboración con Antonio Muñoz Molina ¿Por qué no es útil la literatura?
María Inés Zaldívar
Vigía ciego
A menudo acude
en la memoria deambula
y casi come
y casi siente
y casi oye
y casi ve
y casi huele
pero no los come y
¿dónde estás boca hambrienta y gozosa?
¿quién trazó el mapa del camino ¿dónde están?
María Inés Zaldívar (Chile, 1953) es escritora, docente e investigadora. Entre sus libros destacan Artes y Oficios y Ojos que no ven. Su labor como estudiosa se ha decantado principalmente a la escritura femenina con trabajos sobre Myriam Bustos o Ana Rossetti. Además es autora de diversos textos sobre literatura española e hispanoamericana y crítica de artes plásticas.
Marco Antonio Campos
Adiós a la infancia
Se llamaba Graciela y era en el colegio el patio abierto y la mañana azul. Era su cuerpo un durazno en sazón y en las noches una rama de estrellas. Yo tenía doce años, Graciela tal vez también. Volaban los pájaros desde el sur para visitarla en el patio del colegio y sobrevolaban luego los parques y jardines del barrio de San Ángel para acompañarla en la salida. Bajaba del eucalipto oloroso una racha de pájaros. Graciela, doce años, rama de estrellas, durazno en sazón, racha de pájaros en su levísima falda.
Una farsa sin mensaje
Qué patas, qué escamas, qué desastre.
Delgada y tenue como hierba y ola
Marco Antonio Campos (México, 1949) es poeta, narrador y ensayista. Su obra poética hasta 1997 fue recopilada en Poesía Reunida por El Tucán de Virginia. Entre sus obras en prosa destacan la novela En recuerdo de Nezahualcóyotl y el libro de cuentos No pasará el invierno. A esta labor se une la de traductor de, entre otros, Rimbaud, Artaud, Ungaretti, Saba y Carlos Drummond de Andrade. Ganador en su edición 2005 del Premio Casa de América, convocado por la editorial Visor.
Gonzalo Millán
Hago señas y signos pasajeros
En aquel mismo árbol fui a buscar
Cazador de un fuego fatuo
Te persigo asordado por mi ruido
Rincón
Gonzalo Millán (Chile, 1947) ha representado a Chile en congresos y festivales de poesía en todo el mundo. Su obra poética hasta 1982 está recopilada en Vida. Una antología de su obra en inglés, Strange Houses, apareció en 1991. Su libro más reciente es Autorretrato de memoria. Recibió en 1994 la medalla por el Centenario de Pablo Neruda otorgada por la presidencia de Chile.
William Ospina
En las mesetas del Vaupés
Qué son las canoas sino los árboles cansados de estar quietos. Qué son los postes de colores sino los árboles hundiendo sus raíces en el cielo. Qué son los puentes colgantes sino los árboles jugando con el vértigo. Qué son las alegres fogatas sino los árboles contando su último secreto. Follajes de las ondas que van quedando atrás con el golpe del remo. Follaje de sonidos que en torno de los postes enardece al guerrero. Follaje de invisibles caminos que comienzan en el confín del puente. Follaje de humaredas que ascienden en desorden entre las titilantes orquídeas. Con granadillo hice el bastón para espantar a los malos espíritus. Con la madera del caobo hice las cuentas de un collar para tu pecho oscuro. Con fruto seco de tekiba hice la copa en la que ofreciste el agua. Con la madera del laurel hice esta flecha.
Weimar, 1900
Veo en el espejo un monarca con el pecho adornado de sangre, veo en el espejo un tirano presidiendo noches de antorchas, veo en el espejo navíos que arrojan el infierno a los campos, veo en el espejo cansado pueblos de esqueletos que lloran, pero no puedo ver mi rostro. Veo en el espejo los rayos que se arquean sobre el firmamento, veo en el espejo una serpiente que forman millones de hombres, veo en el espejo desiertos con incendios inextinguibles, veo en el espejo auditorios que miran rostros gigantescos, pero no puedo ver mi rostro. Veo en el espejo la luna, y en su polvo una huella humana, veo en el espejo vías rectas que rasgan atroces carruajes, veo en el espejo los astros sobre quietos reinos de herrumbre, pero no puedo ver mi rostro.
William Ospina (Colombia, 1954) es uno de los poetas colombianos más destacados de su generación. Entre sus libros se encuentran Esos extraños prófugos, Los dones y los méritos y Un álgebra embrujada. Se encuentra antologado en la monumental Historia de la poesía en Colombia publicada por la Casa de Poesía Silva. Como ensayista, su tema principal ha sido la historia de la poesía en su país natal.
|
|
|
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●
|
|
|
José Luis Justes Amador
|
José Luis Justes Amador es escritor y traductor |
|
Llueve. Está lloviendo como nunca sobre la ciudad y con tal fuerza que no se oyen las palabras. Llueve en la terraza. El niño que no ha visto llover nunca baila y es su primer baile. Llueve. Llueve como nunca sobre los amantes, sobre las calles desiertas, sobre las iluminadas y las que no. Llueve como luz sobre la luz. Llueve en el insomnio de los que duermen juntos y en el insomnio del solitario. Está lloviendo sobre los faroles de las calles solitarias, sobre los que pasean en calles sin luz. Llueve en las avenidas, en los puentes, sobre el río que no ha de desbordarse. Está lloviendo sobre los taxis desocupados, sobre el techo que refugia a los amantes abrazados en el asiento trasero. Llueve, aunque no importa, sobre los muertos, sobre los deudos y los que pasan sin mirar. Está lloviendo un sonido oscuro, un olor a madera, a casi tallos surgiendo. Llueve a ambos lados del cristal, golpea la lluvia en la ventana, la ventana golpea en su marco. Está lloviendo como no ha llovido nunca. Llueve luz y ruido. Está lloviendo sobre el mundo entero. Tu vista no ve más allá de la lluvia y en los planetas llueve. Está lloviendo en el parque de atracciones, en el desierto, en las afueras. Suenan los metales que se oxidan, se abren como estrías de mármol las pupilas ya casi limpias. Llueve como si fuera espuma en la blancura del medicamento, en el negror de la enfermedad que no se cura. Está lloviendo en las montañas de la locura, en el abismo más profundo del océano, en la fosa de las marianas. Llueve en las grandes ciudades, en la fábrica desierta, sobre los fantasmas que nos recorren y recorren también los lugares que ya no habitamos, en la sala de conciertos, en los dedos del pianista. Está lloviendo en el delta, en la montaña. No llueve en la página, pero casi. Sobre las líneas del teléfono, sobre los pájaros que no sabe si duermen o miran esos espantapájaros a los que la lluvia empapa. Está lloviendo con la insistencia del merolico, del músico ambulante. Llueve con la regularidad de una ruta, con la certidumbre de un número o la femineidad, llueve sobre la incógnita de aquel que llega tarde a casa. Una luz sorda cae sobre nosotros, sobre todos, un sonido demasiado claro está cayendo sobre nosotros. Llueve en el techo metálico del cinematógrafo, sobre mi corazón apenas desvistiéndose. Está lloviendo y no para porque somos nosotros quienes llovemos. Y nada se inunda. Continúa lloviendo sobre el agua, sobre la nieve, sobre el aire delgado que cobija. En el día llueve, en la noche, en la frontera de los días, de las estaciones. Está lloviendo sobre el movimiento y sobre lo que se queda quieto. Llueve sobre el silencio de la mano detenida, en el instante justo de la inclinación de la cabeza, sobre la diagonal que otras manos dibujaran. Está lloviendo en la continuación de estas líneas, a los ojos de quien no las leerá, en la esperanza de aquellos que no saben siquiera de su existencia. Llueve sobre todos los meses del año, sobre el pesebre vacío, en las alas del anuncio. Seguirá lloviendo en año nuevo y en el año nuevo chino, sobre todos los nacimientos del año. Debe haber un sitio, un tiempo en que no llueva, sabemos tan poco. En los museos también llueve: sobre las esculturas, sobre los libros y en los libros, en las cajas de historia natural. Desde entonces llovía. La lluvia cicatriza las marcas del amor en los árboles, voltea las raíces. Llueve sobre la ropa tendida, sobre aquel que sale tarde de la catedral, sobre la prostituta que no haya cobijo en los soportales del templo. Llueve también sobre la nada, sobre el terror de quien observa llover sobre la nada. Está lloviendo sobre la basura, sobre el pupitre abandonado, en la valenciana de las faldas escolares. Llueve en el ojo de los que ven pasar a las muchachas, en la mirada de quien deja de ser joven, en el blanco, en el azul, sobre todo, en el gris de lo real. Sigue lloviendo en la imaginación de las muchachas, en las gardenias de las solapas antiguas, sobre las flores secas que marcan la página que no se abre. Llueve en la cabina de teléfono, al otro lado de la línea, sobre el novio que no encuentra palabras. Está lloviendo sobre los eucaliptos, sobre las líneas que intento leer por encima del ruido. Está lloviendo sobre aquel que sólo tiene como compañía la desesperanza, sobre el suicida, sobre aquella que se desviste lenta frente a alguien a quien ya no verá. Llueve sobre los cuerpos y la memoria de esos cuerpos, sobre las conversaciones, en los intervalos de silencio. Está lloviendo afuera
porque algo aquí, adentro, está lloviendo. |